lunes, 1 de diciembre de 2008

1er trimestre.

Introducción.

La Segunda República, 1931-36, es un intento de solucionar los viejos problemas de España modernizándola y pretendiendo instalar en España un sistema democrático puro y estable. Se va a caracterizar por la inestabilidad, la radicalización, las divisiones internas y el desfavorable contexto internacional.

Las causas que motivaron la instauración del régimen republicano fueron:

-Agotamiento del sistema político de la Restauración.

-Incapacidad de la monarquía de asumir sus errores durante la Dictadura.

1.La proclamación de la Segunda República.

A partir de Abril de 1931 quedó claro que el descontento popular iba orientado hacia una respuesta antimonárquica y pro-republicana.

Apoyada por la monarquía, y tras un triste final...Cayó la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (29 de Enero de 1930). Después, la II República Española llegó al poder en Abril de 1931.

2. Principales Integrantes.

Alejandro Lerroux: fundador del Partido Radical en 1908. Encarnaba la figura del republicanismo “histórico”.

Manuel Azaña, Marcelino y Álvaro Albornoz: Integrantes de la nueva izquierda republicana. Juntos representaban los elementos del radical-socialismo.

Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos: figuras principales socialistas.

Carrasco Formiguera, Matías Malliol y Jaume Aiguader: el catalanismo de izquierdas.

Casares Quiroga: a cargo de la ORGA, partido republicano gallego.

Niceto Alcalá Zamora o Miguel Maura: personajes del republicanismo moderado.

Fermín Galán y García Hernández: integrantes de la U.M.R., Unión Militar Republicana.

3. Exilio voluntario de Alfonso XIII.

Alfonso XIII nació el 17 de mayo de 1886 en el Palacio Real de Madrid. Como hijo póstumo de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo-Lorena, su reinado empezó desde su nacimiento; por ello, su madre ejerció como regente hasta 1902. En 1906 se casó con Victoria Eugenia Julia Ena de Battenberg, con la que tuvo seis hijos: Alfonso, Jaime, Beatriz, Cristina, Juan, al que nombró sucesor de los derechos dinásticos, y Gonzalo.

El inicio del reinado coincidió con un cambio generacional en los los partidos dinásticos: el conservador Cánovas fue sustituido por Antonio Maura y el liberal Sagasta por José Canalejas.

La clase obrera lo consideraba el símbolo de la opresión, la clase media no le perdonaba los siete años de dictadura e incluso para la gente dirigente de la monarquía ya no representaba una solución de continuidad.

Alfonso XIII abandonaba palacio rumbo a un exilio voluntario. Antes de marcharse dejó a los españoles esta proclama:

"Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo [...]. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fraticida guerra civil [...]. Espero conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España, reconociéndola como única señora de sus destinos."

Alfonso XIII vivió en el exilio diez años, hasta su muerte en 1941, en Roma, donde vivió sus últimos años de vida.

4. Elecciones.

El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones con un índice de participación bastante alto que superaba el 70%.

A partir de estadísticas y de diálogos con líderes y militantes y con personas analfabetas que nunca habían sido tenidas en cuenta, se revisan varios aspectos de los comicios de la Segunda República. Se introducen variables como:

-La densidad del hábitat

-El analfabetismo.

Porque diseñan fronteras interiores y ofrecen una visión política y social inédita.

El sistema electoral otorgó un rotundo triunfo al Gobierno provisional formado tras las elecciones de abril y dio el siguiente resultado en escaños:

FORMACIONES CENTRO-IZQ. | ESC| FORMACIONES CENTRO-DER | ESC|

PSOE 117 - Partido radical 931

P.R. Radical-Socialista. 59 - Partidos Monárquicos. 36

Esquerra Catalana. 32 - P. Republicano conservador. 27

Acción republicana. 27 - Partido agrario. 26

ORGA (Nacionalistas gallegos) 16 - Vasconavarros. 14

Agrup. al servicio de la República. 14 - Lliga regionalista. 3

Federales. 14 - Otros partidos centro-der. 6

Las elecciones dieron la mayoría de los escaños a los socialistas y republicanos, los partidos que pertenecían a la izquierda y al centro. Manuel Azaña, fue elegido nuevo jefe de gobierno.

5. EL BIENIO PROGRESISTA.

Desde el 14 de abril de 1931 y se prolongó una vez derrotados sus defensores en la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939. Durante estos ocho años, se sucedieron varios períodos de diferentes y un conflicto armado que enfrentó a los españoles y que sepultó para siempre la República.

La dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) precipitó el desprestigio del rey hasta el punto que la victoria republicana en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 le hizo exiliarse del país. Dos días después, se proclamaba la II República española.

De 1931 a 1933 se desarrolló lo que se ha venido en llamar el “Bienio Progresista” o “Izquierdista”. Niceto Alcalá Zamora asumió la presidencia de la República y Manuel Azaña, la del gobierno. Se iniciaba entonces un prolífico período de reformas a todos los niveles, que quedaron reflejadas en la Constitución de 1931. Algunos de los puntos más novedosos fueron el reconocimiento del voto femenino, los regionalismos o de la libertad de culto. Sus consecuencias no tardaron en aparecer.

Hubo un fuerte sentimiento anticlerical que reinaba en algunas capas de la sociedad española provocó una gran oleada de ataques físicos a la Iglesia, que se tradujeron en quemas de conventos y parroquias.

Otro punto importantes fue la reforma militar llevaba a cabo por Azaña. Por ejemplo: se instaba al retiro de los militares que no juraran fidelidad a la República, a la motorización de la caballería o al cierre de la Academia militar de Zaragoza. Muchos militares no estuvieron de acuerdo con estas medidas.

La reforma agraria fue el punto débil de la República. La intención primera fue la distribución de tierras y rentas entre los campesinos; para ello, se dictaron algunas expropiaciones a grandes terratenientes.

La cuestión de los nacionalismos sí supuso un triunfo para aquellas regiones ávidas de ello. Fue el caso de Cataluña. En 1932 se aprobó un Estatuto de Autonomía y se restauraba la Generalitat, abolida en 1714, y cuyo gobierno presidió Francesc Macià. Su ejemplo fue seguido por otras regiones, como el País Vasco, Galicia o Andalucía, con suerte dispar, ya que en el período republicano sólo sería la primera quien disfrutara de otro Estatuto.

La reacción de los conservadores a todos los cambios que realizó República no tardaron en llegar. En 1932, el general José Sanjurjo llevó a cabo un levantamiento en contra del sistema Republicano establecido, que fracasó y terminó con su condena al exilio en Portugal. Las nuevas elecciones generales, celebradas en noviembre de 1933, darían un giro total a la política. Los partidos de derechas se hicieron con la mayoría, lo que provocó un cambio total en su política. Se iniciaba así el “Período Conservador” o “Derechista”, que nos llevará hasta febrero de 1936.

6. El bienio conservador.

En la nueva convocatoria de elecciones en Noviembre de 1933, la derecha se preparaba para la toma del poder. En 1931 sus principales candidaturas habían sido barridas debido fundamentalmente a su falta de unidad en un sistema electoral que primaba las coaliciones. Ahora sus esperanzas se centraban en una nueva coalición, la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Se convirtió en el principal partido de las Cortes y Gil Robles en el ídolo de la España conservadora.

La aparición en dicha cámara de dos representantes falangistas y un comunista fue la primera advertencia de que la sociedad española estaba entrando en una espiral de radicalización. La República dio un giro a la derecha, el proceso de reformas quedó paralizado. La izquierda estaba alarmada, convencida que detrás de Gil Robles se escondía la amenaza del fascismo.

Los socialistas temían que se implantara una dictadura en España si la CEDA ocupaba el poder. Para calmarles, se formó un gobierno de centro dirigido por el jefe del Partido Radical, Alejandro Lerroux. Gil Robles y la CEDA lo apoyaban pero no entraron a formar parte del mismo, a pesar de que era el partido más votado.

La situación se volvió confusa ante las vacilaciones del presidente de la República en promulgar la ley que perdonaba a Sanjurjo y los conspiradores de 1932.

Lerroux dimitió, y le sustituyo Ricardo Samper, otro radical. Ante la debilidad del gobierno, el 4 de octubre Gil Robles retiró el apoyo de la CEDA a Samper, y después este dimitió.

Después Gil Robles exigió que tres de sus partidarios de la CEDA entraran como ministros. Este hecho fue suficiente para que los socialistas sigan creyendo que Gil Robles era “otro Mussolini”, y se terminaran levantándose contra el poder constitucional.

En la capital española, la UGT declaró huelga general y el presidente de la Generalitat Lluís Companys, en Barcelona, declaró el “Estado Catalán” juzgando erróneamente la situación. El movimiento revolucionario fracasó, pero con una excepción: Asturias. Todas las ciudades y pueblos de la cuenca minera quedaron sometidos a un comité revolucionario. El gobierno decidió a acabar con la rebelión, y llamó a la Península a las tropas coloniales, los moros y la Legión. Los generales Manuel Goded y Francisco Franco coordinaron la ofensiva desde Madrid.

La Legión y los moros consiguieron un éxito casi inmediato. Gijón cayó el 10 de octubre y en 15 días la rebelión se podía dar por sofocada. El líder socialista de la revolución Ramón González Peña renunció a seguir dirigiéndola, Belarmino Tomás, líder de los mineros, aceptó la derrota pero no renunció a comentar que el haber quedado la revolución reducida sólo al foco de Asturias había sido la clave del fracaso.

Casi 2.000 personas murieron en la revolución asturiana y miles de republicanos y socialistas en toda España fueron encarcelados. Durante los dos años siguientes el deseo de amnistía para sus compañeros encarcelados contribuyó a forjar la alianza de la izquierda.

Pero antes el gobierno debía quedar desprestigiado. El castigo a los rebeldes de 1934 suscitó las primeras divisiones en el seno del gobierno de centro-derecha. Gil Robles y la CEDA eran partidarios de la aplicación de varias penas de muerte. Alcalá Zamora les recordó las medidas de gracia impuestas a los conspiradores de 1932 y no las ejecutó por lo que los ministros de la CEDA retiraron el apoyo al gobierno radical de Lerroux aunque en marzo de 1935 se vio obligado a incluir cinco nuevos ministros de dicha formación y con Gil Robles al frente del Ministerio de la Guerra. Pero en octubre de 1935 el gabinete se hundió debido al escándalo del “estraperlo” en el que Lerroux quedó bastante mal parado. El Partido Radical se desmoronó y el 4 de enero de 1936 el presidente de la República tuvo que disolver por segunda vez las Cortes. Las nuevas elecciones quedaron fijadas para el 16 de febrero.

7. Triunfo del frente popular.

A finales de 1935 empezó a formarse una gran coalición de partidos de izquierdas que se preparaba para las elecciones de febrero de 1936 y que poco más tarde se conocería como Frente Popular. El pacto entre republicanos y socialistas pretendía un programa reformista pero desde la derecha, que se identificó como un pacto revolucionario. El llamado Frente Nacional o de Orden se creó para oponer sus intereses a los de las izquierdas en las elecciones más reñidas que hasta entonces había vivido España.

La larga campaña electoral entre el 4 de enero y el 16 de febrero de 1936 se prometía como una de las más duras de la historia de España. La unidad de las izquierdas quedó plasmada en el Frente Popular, la coalición izquierdista formada ante las elecciones de 1936 propuesta por el Partido Comunista. Además los anarquistas, apoyaron las candidaturas para la liberación de los presos políticos. Oponiéndose a ellos se formó el Frente Nacional o de Orden cuya cabeza más visible era la CEDA de Gil Robles que lanzó una agresiva campaña electoral presentándose como la última y única alternativa de defensa ante una inevitable revolución bolchevique. Este hecho, de relativa poca importancia, marcaría el desarrollo posterior de la guerra civil.

España acudió a las urnas el 16 de febrero. Los resultados, dados a conocer el 20 de febrero, fueron los siguientes:

Electores..................13.553.710
Votantes.....................9.683.335 (71,4%)
Frente Popular............4.654.116 (34,3%)
Frente Nacional..........4.503.505 (33,2%)
Centro y vascos.............525.714 (5,4%)

Vistos los resultados el Frente Popular obtuvo una ajustada victoria. El entusiasmo de sus partidarios fue ilimitado. Una gran multitud se dirigió al Ministerio de la Gobernación en Madrid con una única palabra: ¡Amnistía!.

Un partido por encima de todos había experimentado un mayor crecimiento tras conocerse los resultados de las elecciones. Era el PCE (Partido Comunista de España).Este partido nació tras una escisión del PSOE en 1920. Al proclamarse la República contaba con alrededor de 3.000 militantes. En 1933 obtuvo su primer representante en Cortes y tras las elecciones de febrero de 1936 obtuvo 14 diputados. En Oviedo, una de sus principales dirigentes, Dolores Ubárruri “La Pasionaria” abrió las cárceles donde se alojaban gran parte de los revolucionarios de 1934.

Las huelgas y las invasiones de tierra aumentaron, los conflictos sociales y laborales amenazaban más que nunca el orden constitucional. Desde la derecha Gil Robles había caído en desgracia, las esperanzas de la España conservadora se centraban ahora en un nuevo y carismático líder, José Calvo Sotelo. Unos 15.000 militantes de las juventudes de la CEDA abandonaron el partido y se unieron a un movimiento más combativo, la Falange, que ya había sido fundada por José Antonio Primo de Rivera en 1933.

En 1934, junto a Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo, fundadores de las JONS (Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas) había negociado su fusión con la Falange. En marzo de 1936, ante la creciente espiral de violencia impulsada por la Falange, José Antonio, privado de inmunidad parlamentaria, fue detenido y las oficinas de Falange clausuradas. Aún así la violencia callejera y los crímenes políticos siguieron en aumento tanto por parte de la izquierda como de la derecha.

En la ciudad los puños y las pistolas habían reemplazado al debate político, en el campo la violencia se había convertido en el último recurso para escapar de la pobreza. Los terratenientes ya no temían sólo por sus posesiones sino por sus vidas. El feudo carlista de campesinos profundamente conservadores estaban dispuestos a defender Dios, Patria y Rey hasta la muerte. Se habían rebelado contra la anarquía liberal en el siglo XIX, ahora se disponían a enfrentarse a una República que consideraban roja y atea.

El gobierno había sido advertido de las conspiraciones militares, y decidió enviar a los generales más derechistas lejos de la Península. El general Franco fue enviado a las islas Canarias, el general Mola fue únicamente trasladado a Pamplona donde se convirtió en el “Director”, el cerebro del complot.

A principios de abril se originó una polémica sobre la presidencia de la República. La Constitución establecía la posibilidad de deponer a su presidente (Alcalá Zamora) dado que había disuelto las Cortes en dos ocasiones. Dimitido éste, Manuel Azaña fue el único candidato a ocupar su puesto. Después, la jefatura del gobierno pasó a Santiago Casares Quiroga. El 1 de mayo de 1936 se celebraron en España los tradicionales desfiles de la fiesta de los trabajadores. Las manifestaciones sindicales tenían por objeto demostrar a los enemigos de la República el poder de la izquierda. Durante esa jornada, los discursos inflamados del líder socialista Francisco Largo Caballero contribuyeron a la radicalización de las masas.

En Mayo, los anarquistas celebraron su congreso anual en Zaragoza. Exigió esfuerzos para acabar con la división interna y para concertar una alianza con la UGT pero a nadie se le ocurrió preparar la actuación ante el creciente peligro de un golpe de estado que sobrevolaba el país. No hubo pues ningún acuerdo sobre el futuro armamento de las milicias o sobre la organización de un ejército revolucionario.

8. Himnos republicanos.

El Himno de Riego ha sido en la historia española, el primer himno nacional. Su letra es obra del destacado escritor y político asturiano Evaristo San Miguel. Esa letra vino recogida en el folleto que «el ciudadano Mariano Cabreriza dedica al ciudadano Riego y a los valientes que han seguido sus huellas», folleto que recopilaba canciones patrióticas del Trienio Constitucional 1820-23.

Es dudoso el nombre del compositor de la música. En la Historia de la Revolución española desde la Guerra de la Independencia hasta la Revolución de Sagunto, Vicente Blasco Ibáñez atribuye la composición del Himno al maestro Gomis.

Sea como sea, no aparecen menciones del compositor en el Decreto aprobado por las Cortes el 7 de mayo de 1822, que dice: Se tendrá por Marcha Nacional de Ordenanza la música militar del Himno de Riego, que entonaba la columna volante del Ejército de San Fernando.

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